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14 abril 2008

Ver en la oscuridad

Hoy he sentido ganas de pasar de largo, de no levantar el pie del acelerador, de seguir escuchando a Xoel López con la mente en blanco, de continuar conduciendo hasta vaciar el depósito con el agradable sol de la mañana como silencioso compañero de viaje... Hoy he sentido ganas de alejarme de este trabajo que no acaba de engancharme, que me roba el tiempo libre y que se come mi moral a bocados.

"Y si miras, si miras hacia arriba,
ten cuidado, puedes tropezar y te puedes caer.
Y si miras, si miras hacia abajo,
ten cuidado, el vértigo de los días pasados"


Deluxe - Ver en la oscuridad

06 abril 2008

So alive

Una bofetada de vez en cuando no viene mal. Se entiende que en sentido metafórico, claro, aunque algunos hay, muchos, que se la merecen física, con la mano bien abierta, pero ése es otro cantar.

Lo que quiero decir es que hay momentos en los que uno se resigna tanto que parece asumir la derrota sin más, sin alterarse, sin percibir ni siquiera el sabor amargo. Y es en ese instante cuando necesitas un severo toque de atención, algo que te espabile, que te devuelva a la realidad, que te enseñe a valorar lo que tienes y a no rendirte jamás.

El miércoles volvía a casa después de una larga, eterna, jornada laboral. Era mi segundo día en el periódico y me daban ganas de mandarles a la mierda. Sentía que mi "masterplan" había saltado por los aires casi antes de ponerse en marcha. Y pensaba en mi cómoda vida de funcionario, en las tardes libres, en las pedaladas que estaba desperdiciando, en el tiempo que se me escapaba por culpa de mi "nuevo gran trabajo". El Mondeo se deslizaba a 150 kms/h en dirección a casa. Demasiada velocidad, lo sé, pero quería llegar pronto para sentarme ante el ordenador y buscar inmediatamente otro curro. Y lo cierto es que llegué a apuntarme hasta a una oferta de teleoperador.

Pero el tiempo apacigua las iras del peor demonio y yo no soy ni siquiera un aprendiz de diablo. Me puede la pasión, poco más. Eso sí, la resignación se había hecho fuerte dentro de mí. Pensaba en dejar el equipo de fútbol, en abandonar definitivamente el blog, en tapar la bici con un plástico... Hasta le contesté de mala manera a A. Estaba dispuesto a resignarme a currar "full time". Menos mal que faro (trapseia) me dio la bofetada.

Creo que ya lo conté en la prehistoria del blog (hace ya dos años, pufff), pero en el ámbito laboral, Faro viene a ser yo cinco años después. Incluso ha pensado en prepararse una oposición. Pero es una versión mejorada, más resistente y perseverante. Por eso, reabre por fin su bitácora dando la cara, sin esconderse en un seudónimo (como servidor), sin miedo a las represalias de los jefes pelotas y nefastos que pueblan por los medios. Dirá la verdad, su verdad, sin importarle las consecuencias. Ole tus cojones (con perdón)!!

Y al leer el mail que nos había mandado a unos cuantos para avisarnos del estreno, sentí esa descarga en plena cara. No nos queda otra que luchar y aunque reviente seguiré con mi blog, mi fútbol, mi música, mi bici, mi vida en pareja... Gracias Faro.




Ryan Adams - So alive
(Dedicado a Faro)

16 marzo 2008

Qué siga girando

Otra vuelta de tuerca. La ruleta de la vida laboral sigue girando y esta vez lo hace hacia atrás, hacia el punto de origen. Abandono la vida cómoda y sencilla y regreso a la que dicen que es “mi profesión”. Volverán las interminables jornadas de trabajo, la presión, los cabreos y, especialmente, esa sensación constante de estar quemado, carbonizado…

Pero no me queda otra. Si algo tengo claro es que ni puedo ni quiero estudiar una soporífera oposición y sin eso, este trabajo es un mero trámite, un engaño para la vista, porque tarde o temprano se acabaría y yo iría directo a la cola del paro.

El día 1 de abril volveré a la realidad. Pero esta vez regresaré con ánimos renovados y con un espíritu de sacrificio bien entrenado; con ganas de demostrarme que puedo salir adelante, que hay futuro en mi, hasta ahora, penosa trayectoria laboral.

Pues sí, vuelvo a ser periodista.


Ocean colour scene - Up on the downside

21 febrero 2008

Play

Play. Una cinta de casete. Un locutor se desgañita narrando un partido de baloncesto. La narración tiene intensidad y fuerza. Engancha.

Llevo dos minutos escuchando un encuentro que se celebró hace tres años, pero es que hay algo en esa voz que me resulta familiar. Parece una persona que disfruta con su trabajo, que se entrega al máximo, que trata de dar lo mejor que tiene dentro…

Un triple. La remontada está cerca, pero también el fin del partido. Y cuando la cinta agote su recorrido, volverá el recuerdo y la vida real. Se difuminarán en la mente los micrófonos y reaparecerán las montañas de papeles. Y debajo de ellos, enterrado, sepultado, el orgullo. Stop.

No hay equilibrio. La balanza se desnivela otra vez. La autoestima no soporta el peso. Nubes negras a punto de saturarse. Lluvia que no llega. El cielo no se atreve a descargar su furia y yo tampoco. Será el cambio climático, será.

"Empezamos a tragar y lo que no es normal,
se ha ido convirtiendo en algo natural.
Compra sueños, sentimientos,muebles de diseño sueco,
para un hábitat de cuento,mucho más dinero.
No me lo intentes explicar,creo que es demasiado tarde,
mañana hay que madrugar,y sabes bien que Dios no ayuda.

Blancanieves llega tarde a casa, trabajó en festivo una vez más.
Así es día tras día,la cena se quedó fría, como su contrato es basura ya.
No me lo intentes explicar,creo que es demasiado tarde,
mañana hay que madrugar,y sabes bien que Dios no ayuda.

Cambiemos de azul,tal vez de ciudad,mejor de trabajo.
La vida nos atrapará sin remedio junto al mar,aún nos queda tiempo.
Crees que les importará que nos vaya bien o mal,
que estemos vivos o muertos.

He leído en el Semanal que el hombre que nos roba el tiempo
de joven lo pasó fatal y ahora es dueño de un imperio.
Crees que le puede importar si estamos vivos o muertos,
que nuestra vida no es de cuento"




La habitación roja - Van a por nosotros

04 diciembre 2007

Modo: OFF

Se me agota la inspiración. Un nubecilla se instala en mi ojo izquierdo y el dolor de cabeza se abre paso. Sobrecarga en el sistema. La autopista por donde circulan las neuronas creativas se ha taponado y el atasco es monumental. Creo que ha llegado el momento de tomar una carretera secundaria, de perderme entre curvas solitarias, de alejarme de tantos libros, de salir al campo y respirar, de perder al miedo a no hacer nada, de ser capaz de desenchufar el cerebro… El problema es que tengo tantos frentes abiertos que mi ejercito neuronal está casi derrotado y la batalla del saber sigue abierta. Me gustaría retirarme, capitular y rendirme a la ignorancia. Bendita ignorancia.

Y el trabajo no ayuda. Montañas de papeles absurdos se abalanzan sobre mí. Un repetitivo programa de ordenador martillea mi inconsciente. Y hoy, encima, he soñado con un trabajo sin oficina, con aire puro y tierra mojada. Y la conciencia acalla ese grito recordándome que si estoy metido hasta el cuello en mil fregados es porque no he sido capaz de asegurarme un futuro, pero ¿quién me asegura el presente? Y, sobre todo, ¿hasta cuando tendré que soportar este dolor de cabeza?


The Sunday Drivers - Do it

Me desconecto por unos días. Nos vemos pronto

13 noviembre 2007

On my mind

Hace tiempo que no hablo del trabajo y no sé si eso es bueno o malo.

Por un lado, es evidente que en estos momentos mi actual empleo no me preocupa demasiado: un buen horario, una labor sencilla y sin presión, un ambiente más que aceptable… Si no fuera porque me pueden echar a la calle en cualquier momento y porque el sueldo es ‘menos de mileurista’, no tendría queja.

Por otra parte, no hablar del trabajo supone que me estoy acomodando peligrosamente. Llevo año y medio alejado casi por completo de lo que debería ser mi profesión y, sinceramente, no lo echo de menos. Además, he dejado de ser tan persistente en el envío de currículos como lo era hace unos meses e infojobs.net ha dejado de estar en mi ránking de páginas más visitadas. Como decía un antiguo compañero de trabajo: “La apatía me hunde”.

Hoy he vuelto a pensar en este asunto y ha resurgido el pinchazo en el estomago y la sensación de intranquilidad… Sin embargo, estos días, en mi mente se agolpan demasiados pensamientos que me impiden reflexionar con claridad. Siento que mi cerebro hace horas extras y que salta de la alegría a la tristeza con demasiada facilidad, que la euforia y el desaliento están demasiado cerca y que justo en el medio de toda esa amalgama de sentimientos hay algo que me preocupa y que no sé como explicar…


The Sunday Drivers - On my mind

07 agosto 2007

'Lucha de gigantes'

Es lo que tienen las ciudades pequeñas, que uno acaba enterándose de todo.

Hace no mucho tiempo me presente a unas oposiciones para un puesto de periodista en una institución pública de mi ciudad. La gente me lo advirtió desde el principio: “No pierdas el tiempo, esa plaza está dada y la oposición es un mero trámite”. Sin embargo, pese a todo, decidí que iba a intentarlo. Era una buena oportunidad de volver a trabajar ‘de lo mío’, de iniciar el camino hacia la tan deseada estabilidad laboral… ¡Qué ingenuo!

Pasé el primer examen, un test sobre leyes y normativas varias, y aunque no había obtenido una gran nota, lo cierto es que estaba cerca, mantenía opciones. Hubo una segunda prueba, mucho más práctica y específica, y de repente me situé en tercera posición, a muy poca distancia del segundo, pero a una diferencia insalvable de la primera clasificada… La fase de concurso de méritos final fue un simple trámite, la plaza ya estaba dada. Y para certificarlo aún más, si cabe, los miembros del tribunal se inventaron un criterio de valoración que no venía en la convocatoria: sólo serían tenidos en cuenta los contratos en los que se fijara específicamente que se había trabajado como periodista y se desecharían todos aquellos en los figurara como categoría: redactor, ayudante de redactor, locutor, presentador… es decir, lo mismo pero con otro nombre. Así, todos los que como yo debíamos alcanzar el máximo de puntos nos quedamos a un distancia abismal de la única persona que parece ser que había trabajado como periodista…

Como uno ya venía avisado, la decepción fue pasajera. Apenas un momento de cabreo y un par de días de la típica resignación. Contra estos ‘gigantes’ no se puede luchar.

Pero como decía el principio, aquí uno acaba enterándose de todo. Y no hablo de los rumores que indicaban que ‘la ganadora’ mantenía relaciones más que íntimas con el máximo representante de dicha institución, ni de los que insistían en que llevaba preparando la oposición desde mucho antes de que fuera convocada…no. Hablo de unas palabras que se escaparon de la boca de uno de los miembros del tribunal ante una persona que me conoce: “El mejor examen práctico de largo fue el de un tal … (jc77), pero no pudimos hacer nada. Si no llega a estar la otra persona la plaza habría sido para él”. Ayer me lo contaron, me quedé perplejo, y una vez más, como dice el gran Antonio Vega, el aire volvió a convertirse en gas natural.


Antonio Vega - Lucha de gigantes

26 julio 2007

Is this the best it gets?

No tengo trabajo fijo ni probabilidades de tenerlo. Con casi 30 años aún sigo sin saber qué será de mi vida dentro de unos cuantos meses. Llevo años caminando sobre la cuerda floja de la precariedad laboral y por unos motivos o por otros sigo sin tener algo a lo que agarrarme.

Pero lo peor es que a estas alturas no sé todavía a que quiero dedicarme. Tengo un currículum salpicado de títulos varios y experiencias diversas. Un poco de todo, mucho de nada. Mucha pelea, pocos resultados. Pienso que me vendría bien un cambio radical, dejar mi soporífero trabajo actual y buscar nuevas motivaciones. Sin embargo, mis circunstancias personales no favorecen el cambio aunque, por otro lado, pienso que si no doy un giro a mi vida laboral, todas esas otras cosas que ahora gozan de cierta estabilidad se verán afectadas.

Y en estos días en los que no me apetece mucho hablar me refugio en el reproductor de mp3 y me engancho a la música. Suena Budapest, cierro los ojos y pienso que la felicidad es algo muy efímero.


Is this the best it gets, Before I'm laid to rest?
When I am through the gates,
With old acquaintances, embroidering the truth.
Will stories be from pre-today or from an archive yet to make?
Is this the best it gets? How do I know?
The best that it gets? How do I know?
Disappointed, disillusioned, re-affirm my view,
We've all a story to sell, We've all a lie that we tell,
And it goes on and on, and on and on.
Is this the best it gets? Could be surprises yet.
When I become the subject of ancestors,
Faded photograph, no name, A beacon or a burden,
Guiding light, helpful or plain insane.
Is this the best it gets? How do I know?
The best that it gets? How do I know?
Disappointed, disillusioned, re-affirm my view,
We've all a story to sell, We've all a lie that we tell,
And it goes on and on, and on and on...
Oh, disappointed, disillusioned, re-affirm my view,
We've all a story to sell, We've all a lie that we tell,
And it goes on and on, and on and on and on and...
(Disappointed, disillusioned), and on, and on, and on,
(Disappointed, disillusioned), and on. Is this the best it gets?
(BUDAPEST - "Is this the best it gets" -LP: Too blind to hear - 2002)

21 junio 2006

Presión

Últimamente estoy recibiendo muchos consejos, demasiados. Parece como si, de repente, mi vida se hubiera convertido en el centro de atención, en el elemento vertebrador del cosmos. No puedo dar un paso sin que alguien que me rodea me dé su opinión sobre lo que quiero hacer. Me siento presionado.

Y lo peor de todo es que la gente que me da consejos lo hace por mi bien, o eso dicen. Y yo me agobio por no ser capaz de decidir, por sentir que detrás de cada paso que dé en falso se oirá: “ves, te lo dije, si me hubieras hecho caso”. Me siento presionado

Siento que se ha ido consumiendo mi personalidad. Antes tenía más agallas. Era mucho más valiente. No me importaba defender mis ideas con la convicción de quien actúa de corazón. Ahora, no sé si es que se me ha encogido el corazón o que medito demasiado cada gesto que hago. Busco constantemente el consentimiento de mi entorno. Me siento presionado.

Es duro decirlo, sí, pero siento que se está anulando mi capacidad de elegir mi propio camino. Tengo que hacer algo para frenarlo. Dentro de poco tendré que tomar una decisión laboral importante. Será la última vez que me deje aconsejar. Después, caiga quien caiga, recuperaré mi libertad para equivocarme. Volveré a ser yo, el de siempre, el que se llevaba muchas tortas por actuar con el corazón y casi no hacer caso a la cabeza. Y se acabará, se pudrirá, está maldita presión que me oprime el estómago.

25 abril 2006

El camino a ninguna parte

Ayer me dije a mi mismo que nunca llegaré muy lejos en ningún trabajo. No es que sea un vago ni que no me esfuerce lo suficiente, no, no es eso. Lo que pasa es que no cumplo con ninguna de las concidiciones necesarias para eso que llaman 'llegar alto'.

Y es que, como yo lo veo, para escalar puestos en la carrera laboral hay cinco caminos muy diferentes entre sí, pero igual de intransitables para mí. Vamos con ellos:

1º Tener talento. De esto ya he hablado en otro post, así que no me voy a detener demasiado en explicarlo. Simplemente diré que no he nacido con ningún talento específico y que, por lo tanto, no hay nada que se me dé bien por naturaleza.

2º Currar como un animal. Esta opción es la que yo (como otros muchos) he manejado durante mucho tiempo. Se trata de echarle horas y horas al trabajo con la esperanza (ingenuo de mí) de que algún día tanto esfuerzo será recompensado. Sin embargo, salvo excepciones*, un currante es para la empresa la mejor inversión: trabaja a destajo, cobra poco y suele poner buena cara a todo... ¿por qué ofrecerle más dinero o un mejor puesto?, ¿para que se acomode y baje el pistón?...Así piensan los empresarios. Por ese motivo, un buen día, el currante estalla, manda a la mierda a sus jefes, a su buena cara, al trabajo y se larga de la empresa en busca de otro curro en el que, de nuevo, tendrá que empezar de cero. Y esto lo digo por experiencia.

*Cuando te decides por seguir este camino y te aumentan el sueldo y las responsabilidades, entonces te das cuenta de que tienes tanto volumen de trabajo que tu vida se reduce precisamente a eso, trabajar. Sí, cobro 2.000 euros, pero trabajo 2o horas al día y apenas tengo ni tiempo para respirar. Esto es lo que le ocurre a mi jefa. Una mujer de 37 años, soltera, sin hijos, sin vida social, sin inquietudes... Esto yo tampoco lo quiero. Vamos que prefiero vivir con menos recursos, pero VIVIR.

elcurrante

3º El peloteo. Este "arte" que mucha gente cultiva con gran devoción tampoco es de mi agrado y eso que, de un tiempo a esta parte, me he vuelto más dócil y sumiso de lo que lo era en mis inicios laborales. Ahora pongo más buenas caras, le sonrío más al jefe, le rio las gracias, asumo las broncas, pero hay días que me sale la vena de proletario quemado y que las sonrisas se convierten en miradas asesinas. Entonces, mi jefe se da cuenta de que yo no soy como mi compañero - sí, ése que le cuenta todos los chismes de la oficina- sino que soy casi un sindicalista. Por este camino, tampoco.

4º Ser funcionario. Este es sin duda la madre de todos los caminos para llegar lejos. Apruebas una oposición, trabajas tus 7 horitas diarias, cobras una pasta y encima todo el mundo dice: "Joe, éste se saco una oposición muy dura...Siempre ha sido muy aplicado". Que quieren que les diga yo lo intenté y nada. Miles de leyes y de procedimientos llenaban mis apuntes y aunque de verdad que lo intenté, no pude aprobar. Adios a mi sueño de salir a las 3 de la tarde.

5º y último. La suerte. Sobran los comentarios.

Pues eso, que aquí estoy a mis 28 años, con una carrera, un máster y que aún sigo cobrando 900 euros. Tal y como lo veo o me visita la diosa fortuna o nunca podré comprarme ese chalet en la playa...Con la ilusión que me hacía ;)

Y como suele pasar, hay canciones, 'Van a por nosotros' (La Habitación Roja) que ya dicen todo lo que uno piensa.

PD- Este texto fue escrito en la hora de la comida...no vaya a ser que lo lea la jefa...