31 diciembre 2007

Punto y seguido

Despido el 2007 con melancolía. He intentado despojarme de ella, pero no lo he conseguido. Me pesa demasiado y mis fuerzas flaquean. La batalla por la felicidad se ha estancado. Me he protegido tanto que ahora no sé como salir de la trinchera. Y, encima, en diciembre mi cuerpo me mandó un aviso: “No eres indestructible como creías”.

Y miro a mi alrededor y veo a mi abuela apurar su vida con cierta resignación, a médicos cobardes dar la espalda a mi hermana, a la familia de A. llorar por parientes que se van antes de tiempo, a mis amigos luchar por un futuro que no acaba de llegar y que a la vez se escapa sin poder disfrutarlo al máximo…

Pese a todo, intento ser optimista. Rebusco en el año que termina y hasta encuentro momentos dulces, dignos de ser recordados. Y me pongo como meta multiplicarlos por infinito en 2008, o al menos intentarlo, y así cargar este blog de energía positiva, que últimamente está muy gris, tirando a negro.

¡¡FÉLIZ 2008 PARA TODOS...y mil gracias por seguir al otro lado de la pantalla!!


PD- Antes del video de rigor, una cosa más:


No sé si ella me encontró a mí o yo a ella. Qué más da. Lo importante es que ahora no pasa un día sin que me pasee por sus pensamientos, por sus inquietudes… por su alma. Soy un cotilla profesional, pero entiendo que ella me da permiso. Y así aprendo de cine, comprendo que una sola palabra vale más que mil imágenes, confirmo que hay vida más allá de mi planeta ego y que en dicho lugar viven personas con mayúsculas…y hasta descubro que los abrazos pueden estar llenos de sorprendentes matices.

Hace tiempo que tenía pensado escribir algo sobre tu blog, pero últimamente mi inspiración juega al escondite y apenas se deja ver en un par de párrafos. Puede que no sea suficiente, pero no quería despedir el año sin darte las gracias por ‘no salvarme’.



Y ahora sí, con todos ustedes:


Ocean Colour Scene - Profit in peace

24 diciembre 2007

¡Feliz Navidad! (Colabora Love of Lesbian)

Buscando algún video de la canción de Love of Lesbian, Villancico para mi cuñado Fernando, me he topado con esta joya del mismo grupo... Así que aunque no tenga mucho que ver con la Navidad, o sí, según se mire, he decidido que sería un buena banda sonora y un excelente acompañamiento visual para desearos unas felices fiestas. Pasadlo lo mejor que podáis.


Love of lesbian - Universos infinitos

18 diciembre 2007

Don´t panic

Sé que regresarás, que volverás a agarrarte a mi alma con tus sucias artimañas, que tratarás de quebrar mi ánimo con tus rotundos y dañinos argumentos, que me harás encerrarme en mi mundo para llorar y sentir que todo se derrumba, que me harás decir y hacer cosas que ni entiendo ni siento...pero cuando eso ocurra A. seguirá a mi lado para entregarme su infinito corazón, sentiré otra vez que tengo mucho más que una simple familia, volveré a recibir llamadas en las que me gritarán "no estás solo", leeré comentarios que me confirmarán que el mundo sigue estando lleno de gente extraordinaria (Gaby, jqn, Natsuki, Aiyana, Tamaruca, rbk...) y Cris Martin seguirá cantándome al oído:

We live in a beautiful world,
Yeah we do, yeah we do,
We live in a beautiful world.

Oh, all that I know,
There's nothing here to run from,
And there, everybody here's got somebody to lean on.

Miedo, me das pánico, pero no me volverás a hacer sentir solo.


Coldplay - Don´t panic

04 diciembre 2007

Modo: OFF

Se me agota la inspiración. Un nubecilla se instala en mi ojo izquierdo y el dolor de cabeza se abre paso. Sobrecarga en el sistema. La autopista por donde circulan las neuronas creativas se ha taponado y el atasco es monumental. Creo que ha llegado el momento de tomar una carretera secundaria, de perderme entre curvas solitarias, de alejarme de tantos libros, de salir al campo y respirar, de perder al miedo a no hacer nada, de ser capaz de desenchufar el cerebro… El problema es que tengo tantos frentes abiertos que mi ejercito neuronal está casi derrotado y la batalla del saber sigue abierta. Me gustaría retirarme, capitular y rendirme a la ignorancia. Bendita ignorancia.

Y el trabajo no ayuda. Montañas de papeles absurdos se abalanzan sobre mí. Un repetitivo programa de ordenador martillea mi inconsciente. Y hoy, encima, he soñado con un trabajo sin oficina, con aire puro y tierra mojada. Y la conciencia acalla ese grito recordándome que si estoy metido hasta el cuello en mil fregados es porque no he sido capaz de asegurarme un futuro, pero ¿quién me asegura el presente? Y, sobre todo, ¿hasta cuando tendré que soportar este dolor de cabeza?


The Sunday Drivers - Do it

Me desconecto por unos días. Nos vemos pronto

27 noviembre 2007

Gasolina sin plomo

Jqn lleva muy mal lo de cumplir años. Cada 25 de noviembre apagaba el móvil, se despedía del mundo y digería a solas la angustia de sentirse un año más viejo. Los amigos pesados, para fastidiar, le enviábamos mensajes el día de antes y el de después y él, con su innata capacidad de aguante, se lo tomaba con filosofía y regresaba a la rutina diaria como si nada hubiera pasado, ni siquiera el dichoso cumpleaños.

01:30 de la madrugada del domingo 25. Dos coches se detienen en una gasolinera cercana a la localidad de Guadarrama. Las ocho personas que forman el peculiar grupo se acercan a la pequeña tienda y una amable señorita les indica que a esas horas sólo se atiende al público a través de un ventanuco, por motivos de seguridad. No hay problema, salvo que esas personas no quieren gasolina, sino cenar...porque a esas horas ya no hay ningún restaurante abierto.

23:30 horas del sábado 24. Un grupo de gospel trata de ganarse al público que llena un coqueto teatro de Cercedilla a pesar de los problemas técnicos. Entre los espectadores se encuentran jqn, jc77 y otras seis personas más. Este último disfruta del sabor de una colonia mientras contempla el espectáculo sin tener en cuenta que la suma de alcohol más estomago vacío tiene un efecto inmediato. En apenas una hora pasa de la euforia al sueño y finalmente a la resaca.

La encargada de la gasolinera mira a los ojos de los miembros del variopinto grupo y decide que no hay nada peligroso en ellos. Les abre la puerta y los ocho comensales disfrutan de un menú compuesto de pizza, patatas fritas y refrescos. Entonces, alguien sale del local y regresa al poco con una tarta de chocolate. Sí, además de para saciar el apetito, esa cena sirve para celebrar un cumpleaños. Jc77, ya de resaca, piensa: Esto es surrealista…

Y de vuelta a casa suena una gran canción que cierra una peculiar gran noche. Tampoco es tan malo cumplir años... FELICIDADES AMIGO.


Counting Crows - Mr. Jones

Dedicado a jqn ( Y van dos, no te quejarás)

20 noviembre 2007

Anuncio para coches

El tiempo no nos trata igual a todos. A mí me están saliendo canas a velocidad de vértigo y tú, sin embargo, sigues manteniendo esa mirada angelical que me cautivó hace más de 5 años. Ayer me volví a cruzar contigo, pero ya no me sentí atrapado. Me miraste como solías hacerlo, con esa cara de quien sabe que con una sonrisa puede obtener el cielo, con esos ojos que te han servido para traer de cabeza a tantos ingenuos. Pero yo ya sé lo que se esconde tras esa bella fachada: nada, el más absoluto vacío.

Me saludaste casi por compromiso. No te culpo. A mí me pasa lo mismo. Es más, si no miro para otro lado es porque esconderme no va conmigo y más cuando eres tú la que debería sentirse avergonzada. Pero a ti te da igual todo. Tú eres tú y luego tú y después tú. A los demás que nos den.

Y al volver a verte me di cuenta de lo tonto que fui, de cómo me engañaste, de tus lloros para pedirme que te defendiera ante los compañeros de trabajo, de tus falsos piropos, de esas miradas de complicidad que no tenían ni el más mínimo valor… Y recordé que hice daño a una persona que no se lo merecía porque creía que estaba enamorado de ti, cuando resulta que sólo era una víctima más de tu engaño.

Ayer, después de verte, me di cuenta de que tu mirada ya no tenía el mismo efecto y de que los años, además de para cambiarme el color del pelo, sirven para madurar.

Dedicado a M.C.

13 noviembre 2007

On my mind

Hace tiempo que no hablo del trabajo y no sé si eso es bueno o malo.

Por un lado, es evidente que en estos momentos mi actual empleo no me preocupa demasiado: un buen horario, una labor sencilla y sin presión, un ambiente más que aceptable… Si no fuera porque me pueden echar a la calle en cualquier momento y porque el sueldo es ‘menos de mileurista’, no tendría queja.

Por otra parte, no hablar del trabajo supone que me estoy acomodando peligrosamente. Llevo año y medio alejado casi por completo de lo que debería ser mi profesión y, sinceramente, no lo echo de menos. Además, he dejado de ser tan persistente en el envío de currículos como lo era hace unos meses e infojobs.net ha dejado de estar en mi ránking de páginas más visitadas. Como decía un antiguo compañero de trabajo: “La apatía me hunde”.

Hoy he vuelto a pensar en este asunto y ha resurgido el pinchazo en el estomago y la sensación de intranquilidad… Sin embargo, estos días, en mi mente se agolpan demasiados pensamientos que me impiden reflexionar con claridad. Siento que mi cerebro hace horas extras y que salta de la alegría a la tristeza con demasiada facilidad, que la euforia y el desaliento están demasiado cerca y que justo en el medio de toda esa amalgama de sentimientos hay algo que me preocupa y que no sé como explicar…


The Sunday Drivers - On my mind

04 noviembre 2007

Las 13 rosas

Más que con la película me quedo con la historia.

En un país en el que aún no se han pedido responsabilidades por una abominable dictadura, en el que muchos se esconden en lo de "no reabrir viejas heridas" para tapar miles de muertes, en el que todavía caminamos por calles que homenajean a asesinos, en el que muchas personas deben buscar a sus familiares en fosas comunes, en el que personajes siniestros como Fraga siguen paseándose por la politica de un estado democrático... la historia de las 13 rosas es una bofetada a la dignidad de quienes no quieren mirar atrás y un soplo de apoyo a los que se dejaron su vida por defender lo que legalmente habían conseguido.


30 octubre 2007

Recuerdos inesperados

No pasa con frecuencia, pero cuando ocurre suele dejar huella. Me refiero a esos pedazos de la vida que no se olvidan aunque acumulen toneladas de polvo en un rincón del corazón. Tú los aparcas, los tapas con una tela y te olvidas de ellos hasta que un día algo o alguien te recuerdan que siguen en el mismo sitio, con menos o distinto valor, pero igual de consistentes.

Ocurrió hace unos días mientras revolvía entre una pila de libros que aún no han encontrado sitio en la estantería. Allí estaba uno de mis favoritos, 'Todos los sueños del mundo', de Javier Reverte. Al verlo con las pastas tan bien cuidadas recordé rápidamente que aquel no era el libro original que adquirí casi por casualidad, sino uno que me regaló R. por mi cumpleaños. Realmente era un 're-regalo', si puede llamarse así, porque el original se lo había regalado yo a ella en otro momento. En el nuevo, el mío, el que recibí por correo una tarde de octubre, cuando ya no compartíamos ciudad, venía con una dedicatoria que volví a leer después de unos cuantos años:

"Para que como Jaime Arbal, en el fondo nunca pierdas la esperanza de un futuro mejor. Gracias por los meses que me regalaste... Y recuerda una cosa... ¡Sonríe siempre!"

Al leer la última palabra una nube de polvo precedió a la reaparición del recuerdo. Allí estaban esos meses, recubiertos de una capa de tiempo y espacio considerable, pero en un perfecto estado de conservación. Fue una bofetada de tal calibre que tuve que cerrar el libro y tragar saliva.

22 octubre 2007

Treinta

Ya están aquí los 30. Han llegado de forma sigilosa, sin apenas hacerse notar. El teléfono sonó ayer menos veces de las que esperaba (lo que no sé si significa que me estoy quedando sin amigos o que el tiempo y la distancia provocan que muchos de los habituales sms no hayan llegado esta vez), no hubo grandes celebraciones (eso quedó para los tiempos del colegio) y mi ánimo, pese a todo, se mantiene en un nivel aceptable. El depósito de autoestima está bajo, pero parece que se ha cerrado la fisura por la que se derramaba a principios del otoño.

Eso sí, para hacer inolvidable el día en el que avancé hacia la cuarta década, un cabestro en forma de portero de fútbol me arreó un codazo que me ha dejado el ojo como el de un boxeador después de un combate: párpado hinchado y moratón a juego. Más que por las secuelas físicas, el golpe me molesta por las consecuencias que arrastra: todo el mundo te pregunta qué te ha pasado y te dice “es que te estás haciendo viejo”. Es una broma fácil, que seguramente haría yo en sentido inverso también, pero no cabe duda de que tiene algo de razón…

Treinta es un bonito número, redondo y rotundo, con personalidad. Ha llegado el momento de recobrar el aliento, de marcarse nuevas metas, de seguir en la lucha, de, como decía el título de uno de mis blogs favoritos, continuar buscando el mundo feliz. La crisis de los 30 se abalanza sobre mí, pero yo no me rindo.


Mikel Erentxun - De espaldas a mí ("Treinta años sin un gramo de madurez")

19 octubre 2007

Cobardes de bata blanca

Los cobardes también se visten con bata blanca. Creía que era una profesión donde la valentía era un requisito y no una virtud añadida, pero he comprobado que no es así, que hay ratas de alcantarilla en todos los lados, hasta en los hospitales.

Los médicos cobardes se desenmascaran cuando se enfrentan a un paciente de "segunda categoría" con una enfermedad complicada: una persona con parálisis cerebral que sufre constantes infecciones de orina que a veces llegan hasta la sangre. Piensan que tienen muy poco que ganar y que no merece la pena arriesgarse por una persona que debería haber muerto, según sus miserables cálculos, hace 20 años. Si ahora una infección se complica y se la lleva por delante, "tendréis que haceros a la idea", nos dicen. Vale, nos quedamos con los brazos cruzados mientras vemos sufrir a un ser querido sólo porque a vosotros no os da la gana de hacer un diagnóstico, de cumplir con vuestro trabajo, de responder al grandilocuente juramento hipocrático.

Y no nos contéis milongas. Si el paciente fuera una persona de 26 años sin parálisis cerebral, os dejaríais la piel por buscar una solución. “Tiene toda la vida por delante”, diríais. Pero tenéis miedo de hacer pruebas a un ser humano (tan humano como cualquiera) que no sabéis como va a reaccionar, que ofrece múltiples complicaciones y que tiene una salud extremadamente frágil. Y aunque no hable ni camine, sonríe con tal naturalidad que demuestra que está más viva que todos vosotros. Pero sólo os importa vuestra reputación. Sois unos miserables.

Dedicado exclusivamente al grupo de médicos (¿?) del Hospital Río Ortega de Valladolid que no han querido ni siquiera tomarse la molestia de estudiar el caso de mi hermana.

10 octubre 2007

A ras de suelo

No me gusta volar. Y cada vez menos. Los aviones me hacen sentir extremadamente vulnerable e inservible. Si al aparatito le da por caerse de lo alto, no se salva ni el apuntador. Por eso, intento minimizar mis visitas a los aeropuertos y trato de viajar siempre en contacto con el suelo.

Sin embargo, hay veces que no queda más remedio que subirse a un avión. Y el viernes es una de esas ocasiones. Bruselas está demasiado lejos como para ir en coche y tampoco tenemos tantos días libres como para perder un par de ellos viajando. Y A. se merece este viaje, tiene que desconectar y olvidarse por unos días de tantas preocupaciones. Se merece que haga el esfuerzo de subirme a ese condenado chisme con alas…

Otra vez el nudo en el estomago y el corazón acelerado. Y no sólo hay que llegar, después hay que volver. Espero que, al menos, lo que queda entre medias merezca la pena. Seguro que sí.

Hasta la semana que viene!

Y para el que quiera ver como escribe un buen periodista, le dejo este enlace:
http://www.aviladigital.com/final.asp?id_seccion=18&id_noticia=61328&nl=yes

Y para ayudarme a digerir esto del avión me quedo con este divertido tema de Love of Lesbian:


Love of Lesbian - Me amo

04 octubre 2007

Hora 25

Hace tiempo que añoraba tu voz. Hoy, desgraciadamente, he vuelto a escucharla. Hubiera preferido no volver a oirla, porque eso habría significado que aún estarías vivo, pero esa enfermedad bastarda, ese traicionero enemigo invisible, ha vuelto a hacer de las suyas.

Formidable comunicador, periodista ejemplar, espejo en el que mirarme profesionalmente, voz privilegiada, altavoz de mis inquietudes políticas y sociales... Hoy la radio llora, hoy se va contigo un pequeño pedazo de mi vida.

Descanse en paz, Carlos Llamas.

30 septiembre 2007

In my place

Sopla el viento del norte. El otoño se abre paso sin mirar atrás y los días se acortan. Al sol se le agotan las pilas cada vez con más rapidez y mi ánimo se estanca. Se me escapa mi venerado verano y con él las tardes de polvo, sudor y bielas. Rescato del armario la cazadora vaquera y vuelvo a cabrearme al comprobar que este año mis equipos de fútbol tampoco me darán ninguna alegría. Me despido de A en la estación de autobuses y siento que el círculo nunca se cierra. Hay que dar un paso más, pero parece que ambos tenemos miedo a qué se yo. Y decir adios cada domingo desde el anden me asquea. Pasa el tiempo y con él se marchan también algunas de mis fuerzas. Los 30 están a la vuelta de la esquina y sigo intentando desatascarme sin éxito...

Yeah, how long must you wait for it?
Yeah, how long must you pay for it?
Yeah, how long must you wait for it?
Oh, for it?



Coldplay-In my place

17 septiembre 2007

Pese a todo... Glorious day

Ando estos días enfrascado en un dichoso trabajo que tengo que entregar el día 20 para poder completar el primer año de Doctorado. El plazo se agota y las páginas de word siguen teñidas de un blanco nuclear. Mi cerebro se esfuerza en buscar las palabras adecuadas, pero sólo soy capaz de plasmar un barullo de ideas que no acaban de cuadrar. Mi conciencia grita: "¡¡Vamos espabila, qué no te va a dar tiempo!!". No son días gloriosos, pero cuando suena la voz de Danny McNamara, hasta creo que me va a dar tiempo a completar este trabajo... Ya lo decía un anuncio: "Sería terrible vivir sin música".


Glorious day, Embrace

11 septiembre 2007

Estados de ánimo

Alegría y tristeza. Dos estados de ánimo contrapuestos. Dos palabras tan aparentemente distintas, pero tan cercanas en la vida diaria. En apenas unas horas las lágrimas más amargas se transforman en risas incontroladas. El ser humano se adapta al ritmo que marca el destino y asume sus consecuencias. No queda otra.

El sonido sordo de las campanas, marcando una hora indeterminada entre las 11 y las 12, alimenta el desasosiego. El calor aún sofocante de septiembre se mezcla con las tenues voces de quienes esperan el inicio del funeral. La mayoría esconde su dolor debajo de una tranquilidad irreal. La normalidad es sólo aparente. Los parpados hinchados, los abrazos y las condolencias no dejan lugar a las dudas: la ceremonia de la muerte está a punto de comenzar.

A., con su inmenso corazón a flor de piel, aguanta apenas un par de segundos sin soltar una lágrima. Después alguien le da el pésame y sus ojos vuelven a llorar. Se ha ido su abuelo. Una muesca más para un corazón que en apenas año y medio ha tenido que soportar tres muertes de personas cercanas.

La plaza del coqueto pueblo gaditano se va llenando de gente. A los familiares y amigos se suman un buen número de simples vecinos que quieren despedir a un hombre que llegó a ser alcalde de la localidad. Y desde un segundo plano, empequeñecido por mi propia timidez, observo lo que ocurre sin saber muy bien qué hacer. Apenas soy todavía un aspirante a familiar y es la primera vez que piso ese pueblo de casas blancas.

Durante 90 minutos el dolor marca las caras de la mayoría de los presentes. La ‘cultura de la muerte’ impone su ritmo. Palabras vacías, flores empalagosas y una ceremonia religiosa que retuerce y estira ese dolor hasta el límite de lo tolerable. Tengo un nudo en el estomago y la cara pálida. Los cementerios me anulan…

Unas cuantas horas después A. y yo entramos en una vieja nave reconvertida en un gran salón para celebraciones. Al abrir una pequeña puerta, una guapa novia nos mira y exclama con una sonrisa: -¡Os ha dado tiempo a llegar! Y acto seguido se lanza a por nosotros para agradecernos de corazón el esfuerzo para estar a su lado en un día tan especial. Poco a poco, el calor de la noche, las palabras de ánimo, el apoyo y la solidaridad de los amigos provocan que A. aparque su dolor en un rincón de su corazón. Vuelve a sonreír y esta vez sin esfuerzo. Cuando vuelva a estar sola aún derramará muchas lágrimas al recordar a su abuelo, pero durante la madrugada recupera esa mirada tan especial.

Otra vez vuelvo a situarme en un papel secundario. Allí también me siento un poco superado por la situación, pero el maldito nudo del estomago se ha deshecho al comprobar que A. ha recuperado la alegría.


Así es la vida. Una sucesión de estados de ánimo. Ahora arriba, dentro de un segundo abajo.

03 septiembre 2007

Quien pudiera ser Richard Ashcroft

La situación se repite con asiduidad: Vas caminando por la calle y de frente viene una de esas personas a la que conoces, pero con la que no tienes una relación estrecha… pongamos una antigua compañera del instituto con la que cruzaste apenas cuatro palabras. Al principio te asaltan las dudas sobre si pararte a hablar con ella o simplemente saludarla. Cuando compruebas que la otra persona no aminora su ritmo y que no tiene intención de detenerse te relajas pensando que un sencillo "hasta luego" será suficiente. Preparas una sonrisa convincente y no muy forzada, giras la vista hacia esa persona y cuando abres la boca e inicias el movimiento para acompañar las palabras con un ligero saludo con la mano, compruebas que ella no tiene ninguna intención de saludarte. Y tú te quedas con el molde y con cara de tonto. Quien pudiera ser Richard Ashcroft…

31 agosto 2007

Filosofía barata, colonias y un viaje a New York

(Este post debió ser publicado el lunes 27 de agosto, pero sin conexión a Internet sólo pudo ser escrito en un triste documento de word)

-La vida son momentos y no tener cuatro o cinco euros más en el bolsillo-, dijo el filósofo de tres al cuarto que llevo dentro. Sería el efecto de las tres 'colonias' (alguien me dijo que la ginebra sabía a a colonia y yo quise probarlo...) que me había tomado o que la compañía -jqn y V- era más que agradable o que era una noche sin agobios y sin malos humos (las fiestas de los pueblos dejan vacíos los bares de la ciudad)... pero aquella frase me salió del corazón. Lo pensaba entonces y lo sigo pensando ahora, 48 horas después. Al oir aquella afirmación jqn me miró extrañado y dijo: -Tienes razón-.

Suele pasar en las noches tranquilas de verano, con el alcohol justo y la consecuente exaltación de la amistad. Las palabras fluyen con rapidez y los recuerdos se agolpan en la cabeza. Alguien cita el nombre de una mujer y entonces vuelve a tomar cuerpo aquella historia, cuando jqn se acercó a esa morena que destacaba entre la multitud. La táctica, por una vez, fue la correcta, sencilla pero con un punto de originalidad. Fingió ser un relaciones públicas del local y simuló que estaba haciendo una encuesta entre las personas allí presentes... No sé muy bien como lo hizo, pero consiguió su número de teléfono.

Con la morena tuvo una relación corta, pero supongo que intensa...Recuerdo otra noche en la que para que jqn pudiera hablar tranquilamente con ella tuve yo que "ocuparme" de su amiga. Hablaba tanto que a los diez minutos ya sólo asentía con la cabeza mientras mi mente viajaba en otra dirección. Cuando comprobé que jqn tenía el asunto controlado, le dije a la amiga-parlona:

-Se está haciendo tarde-
-¿Te vas a ir ya?-
-¡Pues sí!-
Fue una respuesta contundente y ella me lanzó una mirada desafiante. Demasiado bla, bla, bla...

En fin, que jqn y la morena tontearon durante unas semanas hasta que ella se fue a vivir a Nueva York.

La otra noche volvió a surgir el nombre de la morena, jqn suspiró y yo, utópico como siempre, le dije:

-Vete a Nueva York un fin de semana. Quedas con ella y disfrutas del momento-
-Es que no estoy para muchos gastos ahora mismo
- contestó él.

Y fue entonces cuando solté mi frase de filosofía barata.

Al llegar a casa recordé una canción de Ryan Adams, busqué el mp3, pero resulta que no lo tenía en casa. Pensaba completar aquella noche divertida y sencilla escuchando ese tema y me quedé con las ganas. Hoy, por fin, puedo escucharlo y disfrutar de ese momento, aunque con retraso claro.



DEDICADO A JQN

25 agosto 2007

Bla, bla, bla...

Llevaba una semana sin poder conectarme a Internet y ya tenía un mono considerable. Al final va a ser que esto de los blogs engancha. Os dejo con un tema de Sidonie que yo me voy a leeros...

17 agosto 2007

Historias de un globero II: El pinchazo

Se produce por sorpresa, aunque en ocasiones se intuye su inminente llegada. Puede provocarlo una piedra, un clavo, un cristal o un simple cardo… Sea como sea, cuando el aire se va no queda más remedio que detenerse, echarse a un lado y reparar el dichoso pinchazo.

El de ayer fue de los esperados, de los que dependen en gran medida de la suerte. Quedaban 200 metros para salir de esa pista repleta de piedras en la que costaba mantener la verticalidad y apenas un par de segundos antes por mi cabeza había pasado un mensaje optimista: “Ya no queda nada. Si salgo de este tramo sin pinchar, podré disfrutar de lo que queda de bajada”. Entonces, la rueda trasera pasó por encima de la enésima piedra, y en vez de absorber el impacto, el filo cortante del maldito canto se hizo hueco entre los tacos de la cubierta y acabó por provocar lo que los ciclistas llamamos ‘mordisco’, un pinchazo doble que más parece causado por un par de colmillos que por un simple pedrusco.




Cuando frené en medio de aquella riada de piedras sueltas me dio por sonreír. A la vuelta de la siguiente curva, aquel maldito camino se transformaba en una pista forestal asfaltada durante el pasado invierno para facilitar el transporte de troncos y los pedruscos desaparecían por completo. Caminé hasta ese cruce con la bici al hombro por miedo a pinchar también la rueda delantera y allí, ‘a la sombra de los pinos’ reparé el pinchazo.

Me lo tomé con calma, a J. (mi acompañante en esa ruta) le dio tiempo a alcanzarme, a detenerse junto a mí y a comer tranquilamente su arsenal de barritas energéticas. Mientras él recuperaba fuerzas, yo me desesperaba dando aire a la rueda con una pequeña bomba.

De nuevo sobre la bici, la espectacular bajada que me quedaba por delante se convirtió casi en un trámite. No la disfruté como debía ante la posibilidad de un nuevo pinchazo y cuando quise reaccionar, ya se había terminado…